lunes, 14 de julio de 2008

Del diario del "Filósofo", amigo del Coco.


"...de pronto, fue como si todo lo vivido un tiempo atrás volviera de nuevo, pero con mayor intensidad, más brillante, más claro, más preciso. Sus ojos brillaban, sus dulces y aterciopelados ojos, que en otro tiempo me contemplaban y se humedecían tiernamente, plenos de amor.

Y aquí estoy ahora, en medio de la soledad del campo, oyendo los sonidos de la noche, mientras la luna baña los campos, y Júpiter se eleva sobre las colinas.

Todavía no desespero.

!Pero mi vida ha cambiado tanto..!

Mañana tengo que ir a ver al Coco, seguramente pasaremos horas hablando, o, quizás, no digamos ni una palabra, y los dos nos refugiemos en la lectura.

El Coco es un buen amigo.

Me regala sueños dulces y reconfortantes.

Creo escuchar una música lejana, muy lejana..."

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