martes, 26 de febrero de 2013

Poesía... cada día...



Sólo tu nevada frente
permanece en mi memoria.
Hubo paz y después gloria
que no duró eternamente.

Aquel abril sonriente
segó tu pequeña historia.
Dejó de girar la noria
y se acalló la corriente.

Tus viejos ojos cansados
fueron a ninguna parte
y me dejaste muy solo.

Unos reflejos dorados
quisieron acariciarte.
Tras los cristales, Eolo.


(De "Jardín interior).

(Archivo: mirarlook/cuevadelcoco).


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